¡Viva Cristo Rey!

¡Viva Cristo Rey!

Un día como hoy 1º de abril en el año 1927, alrededor de las 3 de la tarde, Anacleto González Flores recitó el acto de contrición. Aún de pie, a pesar de sus terribles dolores, con voz serena y vigorosa se dirigió al General Ferreira, que presenciaba la tragedia:

«General, perdono a usted de corazón; muy pronto nos veremos ante el tribunal divino; el mismo Juez que me va a juzgar será su Juez; entonces tendrá usted un intercesor en mí con Dios».

«Yo muero, pero Dios no muere. ¡Viva Cristo Rey!»

Anacleto, enseñó con la palabra, con la vida y con la sangre. He ahí el martirio en su sentido plenario. Porque martirio significa testimonio.

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